No sólo es una falta de respeto del Ejecutivo al Legislativo; no sólo se cancela la división de poderes –porque Morena es el partido en el poder y el partido mayoritario en el Congreso–, sino que la inasistencia del director de Pemex y la titular de Energía –a la Comisión Permanente–, es una violación constitucional.

Y es que, de nueva cuenta, asistimos a una falta grave a la Carta Magna; el máximo ordenamiento que otra vez es violentado de manera deliberada por el gobierno de López Obrador.

Pero resulta más grave que ya se hace costumbre –con todos los riesgos que ello significa–, la reiterada denuncia de que el gobierno de Obrador es un violador sistémico de la Constitución.

Sin embargo y, contra lo que muchos suponen, tampoco esa es la mayor tragedia.

El verdadero acabose es que no existe una oposición real, fuerte, capaz de combatir la impunidad con la que actúa el gobierno de Obrador y de poner un alto a las frecuentes violaciones al máximo ordenamiento, la Constitución.

También resulta trágico que a pesar de la debilidad de los partidos opositores, éstos no han tenido la capacidad de sumar fuerzas en un bloque unificado que podría significar un verdadero contrapeso.

Vale recordar que en 1997, cuando el PRI perdió por primera ocasión la mayoría en el Congreso, se sumaron los cuatro partidos opositores al tricolor y con esa fuerza lograron contener al PRI.

Hoy, la unificación de los opositores no parece ser una alternativa y, de esa manera, lo único que consiguen el PAN, PRI, PRD y MC, es confirmar que le tienen miedo al partido único.   

Como saben, luego de casi 15 días de desabasto de gasolina, el Congreso –a través de su Comisión Permanente–, llamó a comparecer a cuatro secretarios de Estado; especialmente a los vinculados con el problema de la gasolina.

La comparecencia debió llevarse a cabo la tarde de ayer, pero desde temprano la Cámara de Diputados anunció que la señora Rocío Nahle y el señor Octavio Romero debieron acudir de a una emergencia vinculada con la crisis de desabasto.

Por supuesto que nadie le creyó al líder de Morena en San Lázaro, el diputado Mario Delgado. ¿Por qué nadie le creyó?

1.- Porque ni la señora Nahle, ni el señor Romero han asumido los cargos para los que fueron elegidos por el Presidente.

¿No han asumido sus puestos…?

Está claro que, en los hechos, en el gobierno federal no hay gabinete y tampoco hay secretarios de Estado. Lo que hay es la voz, la verdad, las ocurrencias y las mentiras de un solo hombre; López Obrador.

Y es el Presidente Obrador quien no quiso ser exhibido en sus mentiras, sus verdades a medias y sus ocurrencias.

Y es que la señora Nahle y el señor Romero son sólo figuras decorativas en un gobierno en donde sólo un hombre habla, opina, perdona y acusa. Los demás son “paleros”.

Se los dije.