Sin duda, en México la forma es fondo, más en la política nacional y su reflejo en la local. En medio de una serie continua de eventos, el presidente López ha sido objeto de reclamos, críticas, señalamientos adversos y abucheos. La luna de miel con algunos grupos de la sociedad ha terminado. Se ha roto el tabú que impedía la manifestación abierta y pública en contra de la imagen presidencial.

Sus provocadoras mañaneras en las que ha enfrentado, denostado y adjetivado a personajes, grupos, acciones y organizaciones, han logrado colmar las redes sociales y algunos medios de comunicación. Ha generado respuestas a sus provocaciones, cosecha lo que ha sembrado, su discurso de odio, de división social, insultante, ha calado en algunas expresiones y acontecimientos de los últimos días.

En su gira por Acapulco, antes de reunirse con los banqueros, grupos de la sociedad le reclamaron al presidente por el cierre presupuestal de las estancias infantiles, le gritaron que les había fallado una y otra vez. El colmo fue en la inauguración del estadio de béisbol de los Diablos Rojos, un espacio privilegiado para el beisbolista número uno, donde fue abucheado con el grito de fuera, fuera, que retumbó más allá del estadio y en su discurso que los insulta, en una reiterada muletilla, señalándolos como la porra fifí.

La solicitud presidencial al rey de España y al Papa de una disculpa por las atrocidades de la Conquista en contra de los pueblos originarios, que ha circulado en redes sociales a partir de la respuesta española, ha sido muy golpeadora de la posible estabilidad del presidente. Abandona su letargo en política exterior para realizar una solicitud que se ve muy fuera de lugar y generar sentimientos encontrados entre los mexicanos, que han atendido el sincretismo cultural del ser criollo, mestizo, indígena y español. Finalmente, en Sonora, en un mitin típico, de los que se usaron para abuchear a gobernadores, al afirmar que les duplicó el salario y bajó la gasolina en la frontera, la gente expresaba que no, no y no.

Estos acontecimientos han sido bochornosos, las benditas redes sociales dejan constancia de ello; la luna de miel con algunos grupos de la sociedad ha terminado. Se ha roto, peligrosamente para la legitimidad presidencial, un tabú que impedía manifestarse abiertamente contra el presidente.

Sus provocadoras mañaneras han colmado personajes, grupos, organizaciones y medios de comunicación. Su discurso de odio, que divide, enfrenta e insulta cotidianamente, a pesar de que lo niegue, ha sido un caldo de cultivo en su contra. Cosecha lo que ha sembrado.

En otro orden de cosas, hoy entra en vigor el Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de nuestra Constitución Política en materia de Guardia Nacional.

Mucha agua ha pasado bajo este puente. Recordemos las críticas al presidente. La inseguridad prevaleciente en muchas comunidades y municipios de la nación ha generado que la seguridad pública esté en el centro de la atención gubernamental, sin embargo, dado el crecimiento de los grupos criminales, la violencia empleada, la impunidad rampante, obliga a señalar la necesaria prioridad de la seguridad nacional, que por ahora está abandonada ante los nuevos posicionamientos que encabeza el titular del ejecutivo. A pesar de ello, la Guardia Nacional va.