El Gansito Evangélico, quien seguramente duerme en un catre dentro de Palacio Nacional, sigue insistiendo en que va a echar a andar cien nuevas universidades. Así lo prometió en campaña y amenaza con cumplir su promesa.

Por si fuera poco, la semana pasada arrancó su programa de becas universitarias, sin ton ni son, a lo loco, con la idea dizque de estimular la educación superior, de que “los jóvenes no abandonen sus estudios por falta de recursos”. La verdad es que AMLO sólo pretende granjearse el apoyo incondicional y fanático de masas de chamacos, con fines político-electoreros.

Andrés Manuel López Obrador es un vulgar megalómano que gusta de ser aplaudido, adorado y admirado… ¡a partir del reparto de dádivas, la mayoría de ellas totalmente inútiles! Lealtad por dinero.

Y, en México, venimos creando, desde hace ya varios lustros, una juventud decadente: una juventud deseosa de dinero fácil, con una gran capacidad para hacerse la víctima y chantajear a quien se deje…

Un gobernante ególatra (AMLO) y chamacos parasitarios (los “becarios” de AMLO)… ¡la fórmula perfecta para los tiempos del populismo canalla que vivimos actualmente en México!

Pero no necesitamos nada de esto: en los tiempos del ciberespacio y del Internet en creciente expansión, ya no necesitamos los esquemas educativos del pasado. Al contrario, lo que necesitamos es “desescolarizar” la educación superior: las condiciones socio-tecnológicas están más que dadas.

La verdad es que no necesitamos más universidades de cemento y varilla, de administrativos y docentes amafiados, de horarios fijos, de aulas limitadas, de programas curriculares fosilizados. Hoy, muchas carreras se pueden estudiar completa o predominantemente en línea (e-learning), comenzando por las relativas a las ciencias sociales y a las humanidades.

Por primera vez, en la historia de la humanidad, la educación superior está al alcance de todas las personas. A lo sumo, falta un poco de inversión en infraestructura tecnológica y telemática. Pero, ahora, la gran apuesta de toda la humanidad, no sólo de México, está en invertir en la educación en línea, a través de sitios web en donde los estudiantes puedan ingresar y avanzar según sus perfiles y ambiciones individuales, haciendo a un lado los obstáculos de distancia y de horario.

Sitios web en donde los estudiantes hallen lecturas, videos, ejercicios, actividades de aprendizaje, simulador de evaluaciones, bancos de preguntas, chats para resolver dudas o compartir opiniones, etc.

¿Quién necesita las universidades de AMLO? Sólo él y la bola de chamacos que quieren vivir como eternos parásitos familiares y, encima, becados por el gobierno… ¡y, claro, expectantes a que AMLO les consiga chamba automática “saliendo de la universidad”!

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