Estamos en el Día del Maestro, mi felicitación a quienes enseñan conocimiento y formas de vida para ser mejores. A quienes respetan a sus colegas y alumnos y luchan por construir un México a la altura de sus necesidades, no de sus caprichos u ocurrencias.

El proceso de enseñanza aprendizaje está preñado de facticidad, temporalidad y axiología, son los hechos, las circunstancias y los valores los que acicatean y forjan el carácter y personalidad de los individuos, las sociedades y las naciones.

El desarrollo de la humanidad ha enfrentado antagonismos, riesgos y amenazas, debido a la dinámica de la naturaleza o el interés de las personas. Todos estamos sujetos a este tipo de tensiones, cómo las resolvemos hace diferencias, buscamos prever el impacto de los antagonismos para evitar daños. Hacemos uso de la razón práctica, del logos, para evitar errores y mejorar las condiciones de vida hasta alcanzar la seguridad por la vía del crecimiento y el desarrollo sustentable.

Hemos podido construir proyectos individuales y nacionales; en ese esfuerzo de pro-yectar al hombre, lo que quiere, puede y es. Se da al mundo y descubre sus aspiraciones, objetivos e intereses, se entra a la batalla social desde su existencia y construye estrategias en su decir, hacer y pensar, que da cuenta de sus demandas, necesidades, intereses o deseos. Expone su discurso al cual le sigue su acción.

Así avanza la historia de los individuos y las naciones, hay registro de los acontecimientos que jalan la historia, que exponen lo relevante fáctico y orientan en esa multitud de hechos, que le dan el rostro distintivo y significativo de su tiempo.

Hay cruce de miradas en ese devenir, entre sí y con los demás, por sí y por ellos, por los demás, por la otredad. El individuo se constituye en lo que quiere y puede, en lo que desea y es, en la dialéctica del reconocimiento con los otros, en la suma de proyectos y en la lucha por alcanzarlos.

En México, como en cada nación, venimos de culturas originarías que mostraron su forma de ser, que fueron conquistadas, gobernadas por virreinatos, hasta lograr la independencia, la reforma, la dictadura y la revolución y una institucionalización que hizo un desarrollo peculiar a la mexicana, del milagro económico a la escasez y austeridad. Fue una simbiosis que hoy nos muestra en el laberinto solitario de una sociedad de masas, fuimos y somos mexicanos, con una simbiosis indígena, española, criolla y mestiza, somos una pluralidad de proyectos de vida, con amplios horizontes.

Hemos desechado muchas figuras caudillistas, caciquiles y de dominación para apostarle a los proyectos democráticos, con retos y oportunidades, logramos establecer valores libertarios que nos distinguen como nación. No vamos por la ruta del pensamiento único, más bien optamos por una visión crítica que nos permita mejorar, señalar lo que falta o sobra, hay consciencia nacional de la libertad como destino, así batallamos cotidianamente, entre el proyecto individual y nacional, entre el paradigma axiológico y una planeación estratégica que racionaliza nuestro querer.

Por eso, los mexicanos dentro y fuera de su país, somos maestros de la adversidad condenados al éxito y ningún iluminado o grupo de interés, acaudillará la libertad por la que muchas generaciones han luchado.