Los que lo conocen dicen que es un hombre terco. Así lo demuestra su larga campaña presidencial. Una lucha política personal que se convirtió en asociación, partido y que hoy lo tiene en la silla más importante del país.

Andrés Manuel López Obrador no es del tipo que se da por vencido, se le reconoce. López no es una persona que se queda sentada y lo está demostrando todos los días. Desde las siete de la mañana ya está dando de qué hablar, a las ocho está en la portada de todos los diarios y así se mantiene durante todo el día.

El primero de diciembre, justo en su primer discurso como Presidente, AMLO se aventó una frase coloquial: «Me canso ganso»

Lo dijo porque prometió que en tres años iba  estar funcionando el Nuevo Aeropuerto y las pistas en Santa Lucía.

La frase la hizo popular Tin Tan en la película «Niño Perdido» de 1947 y hace referencia al vuelo de los gansos, un ave migratoria que hace extensos recorridos, pero siempre llega a su destino.

Lo que AMLO quiso decir, es que hará todo para que su promesa se haga realidad, pero la pregunta viene a cuenta por el ritmo que pretende llevar el Presidente.

¿Cuándo se cansará el ganso?

Entendemos que esté emocionado, entendemos que tenga muchas cosas qué decir y muchas más qué hacer, pero es momento de delegar. Dejar que cada quién haga su chamba y que su equipo tenga el protagonismo que merece.

De lo contrario, ¿por cuánto tiempo aguantará este ritmo? ¿Por cuánto tiempo AMLO será el que responda las preguntas sobre todos los temas? ¿Hasta cuándo va a permitir que el ganso descanse?

Su cuerpo se lo va a reclamar tarde o temprano y la salud del Presidente, aunque él diga lo contrario, no está del todo bien. Basta recordar que ya le dio un infarto y eso es algo serio porque el país lo necesita al 100 los 6 años, ¿quién es el guapo que se atreverá a aconsejarlo? ¿A quién le hará caso el Presidente?

Vamos en la semana uno, veremos cuánto tiempo aguanta el ganso…