Conforme avanza el gobierno de Andrés Manuel López Obrador –y aún no llega a los primeros 60 días–, queda más claro que las cámaras del Congreso –diputados y senadores–, no son más que un vulgar “pelele” del nuevo Presidente.

Es decir, que todo aquello que por años criticaron los opositores de las llamadas izquierdas al PRI autoritario, clientelar, nada democrático y que sometía al Congreso, hoy lo reproduce Morena, la verdadera “cuarta transformación” del viejo PRI.

Y los ejemplos están a la vista de todo el que quiera verlos.

Hace días, en una de sus “mañaneras” en las que habla de todo pero no responde nada, el Presidente Obrador presentó como el nuevo titular del Sistema Público de Radio Difusión del Estado Mexicano (SPR), a uno de sus más acabados aplaudidores; Jenaro Villamil.

La presentación ante los medios no fue sólo el anuncio de que Villamil se ocuparía de un importante cargo público y tampoco fue la confirmación de que todos los aplaudidores de Obrador tendrán un jugoso hueso para roer durante el sexenio.

No, Obrador presentó a Villamil como un funcionario ya designado al que, incluso, le pidió que se inaugurara como parte de sus propagandistas.

Y, al calor de “los atoles”, Villamil se presentó en la sociedad de los propagandistas del nuevo gobierno.

¿Pero qué creen…?

Poca cosa, que el responsable del Sistema Público de Radio Difusión del Estado, es un cargo que, a propuesta del Presidente, debe ratificar el Congreso, en general y, en particular, la Cámara de Senadores.

¿Entonces, por qué el Presidente hizo pasar a Villamil como como el titular del SPR y no como el aspirante a dirigir esa dependencia?

La respuesta la conocen todos.

Porque al Presidente Obrador “le vale un pito” el Congreso, porque los senadores de Morena –que hacen mayoría con los del PRI–, no son más que “peleles” del Presidente Obrador.

Es decir, que si Obrador dice en la mañanera que los senadores bailarán El Lago de los Cisnes, por la tarde o por la noche los senadores aparecen en tutú bailando al ritmo que les ordene el Presidente.

Y la indignidad de los senadores el tal que, a pesar de la fea exhibición que Obrador hizo de los “señores senadores” durante la presentación de Villamil, ninguno de ellos mostró un poco de pudor, para reclamar un poco de respeto.

Y, claro, Villamil será palomeado son chistar, a pesar de que no cumple con los mínimos para el cargo.

Pero no es todo. Apenas hace horas, la presidenta del Tribunal Electoral Federal renunció a la presidencia de ese órgano autónomo del Estado. Dijo la renunciante que dejaba el cargo por presiones.

¿Cuándo abrieron la boca los señores congresistas, en especial diputados y senadores?

Shhhh. Calladitos se ven más “peleles”.

No hay duda que de contrapeso del Estado, el Congreso pasó a ser “pelele” del gobierno.

Se los dije.