El más reciente periodista arrepentido por creer, aplaudir y/o llamar a votar por AMLO se llama Víctor Trujillo, mejor conocido por su personaje de Brozo, en la comedia política.

Como saben, el de Brozo es el típico caso de un periodista que gustó de vestir la moda “de pendejear” al gobierno de Peña Nieto y, por tanto, exaltar las supuestas virtudes del opositor de moda, López Obrador.

Sin embargo, la fuerza de los hechos y el creciente nivel de cinismo que todos los días exhibe el nuevo gobierno hicieron reaccionar a un crítico por naturaleza –al payaso tenebroso–, que poco a poco abrió los ojos.

Al final, Víctor Trujillo fue superado por un estallido de lucidez propia de Brozo, el payaso que elaboró una magistral definición de las mañaneras.

Dijo, palabras más, palabras menos, que las mañaneras son un montaje preparado por la casa presidencial para “lamerle los huevos a López Obrador”, lo mismo que dijimos el 15 de abril en el Itinerario Político.

Pero eso no fue todo, Brozo también llamó “perrada” a los lopistas cibernéticos a sueldo, conocidos como bots.

Lo simpático del tema es que aquellos que orgullosos presumen que les llamen “animalitos” y “mascotas”, repentinamente se dijeron ofendidos por el calificativo que les endilgó Brozo; un maestro de la comedia política que les dijo “la perrada”.

Y es que a las pocas horas de la reaparición de la lucidez de Brozo, una jauría de bots a sueldo se daban un festín al crucificar a Víctor Trujillo, al convertir en tendencia un fragmento de su declaración como duro adversario del nuevo rey.

Y ya montados en el delirio de la intolerancia y la antidemocracia, otros “lambiscones y barberos” del “lopismo” –como El Chapucero, motejado como “Nacho Rodríguez”–, iniciaron una campaña oficial de censura contra “el payaso tenebroso”. Desde sus redes el “periodista” llamó a “desuscribirse de inmediato” del canal de Brozo.

Así los próceres de la democracia, que piden censurar, callar y hasta quemar en leña verde a los que opinan y piensan distinto. Es decir, el gobierno de Obrador convertido en La Santa Inquisición.

Pero Víctor Trujillo no fue ni el primero ni el único de los periodistas aplaudidores de AMLO que se arrepiente, abre los ojos y despierta a la realidad dictatorial de Obrador.  

Antes habían despertado otros adoradores y fanáticos como Jorge Ramos, Mario Campos y Esteban Illades; todos aplaudidores rabiosos del “lopismo” y hoy arrepentidos de temporal. Y es que a veces de manera tibia y otras con rigor, cuestionan a Obrador.

Curiosamente destacan los casos de dos mujeres periodistas arrepentidas, la talentosa y belicosa Denise Dresser, quien vivió una transformación muy parecida a la de Brozo, y la fanatizada Viridiana Ríos, articulista de Excélsior, quien por años fue una ardorosa promotora del “lopismo” –al que promovía y emparentaba de manera maniquea con la dizque izquierda mexicana–, y que empieza a abrir los ojos, a pesar de ella misma.

Pero lo más simpático del caso es que Brozo confirma –con su crítica al Teatro Fantástico Mañanero–, lo que dijimos en éste y otros espacios luego de la controvertida participación del periodista de Univisión, Jorge Ramos.

¿Recuerdan que muy bravo Ramos increpó al presidente, quien lo invitó al teatro para hablar de los muertos y la violencia?

En el Itinerario Político del 15 de abril aquí dijimos que las mañaneras –y en especial la de Jorge Ramos–, eran un circo; un montaje mañanero para engañar a los ciudadanos.

Incluso probamos que la misma participación de Jorge Ramos fue parte de ese montaje. Y es que a esas conferencias de AMLO no va un periodista cualquiera y menos uno independiente.

No, en realidad se diseñan y palomean las preguntas y la manera en que serán formuladas, para conseguir el lucimiento del presidente. Y, en el caso de Ramos, el problema ocurrió cuando se salió del guion.

Se los dije.