En diversas ocasiones el ejecutivo federal ha descalificado la opinión  de organismos especializados como la OCDE y de su Secretario General, de igual manera, se ha burlado de periódicos de enorme tradición como el New York Times, así como de instituciones evaluadoras, como las corredurías que realizan monitoreos constantes sobre la estabilidad y gobernabilidad de los países a  través de una serie de guías que permitan que el sistema financiero global continúe manteniendo las características con las que ha evolucionado desde la caída del bloque soviético.

Si se considera esta situación desde un análisis geohistórico, se debe tener en cuenta que las relaciones de poder estuvieron sustentadas en el enfrentamiento conocido como Guerra Fría, basado en una compleja red de control a partir del comportamiento doctrinal con que los dos líderes globales asumían su responsabilidad, moviendo a sus aliados en un hábil juego en el que se definieron zonas de influencia político-económicas, se estructuraron alianzas militares, se establecieron zonas de contención, es decir, se comenzó un silencioso proceso de regionalización cuyo primer propósito estaba definido en la imposición de modelos ideológicos que respondían a las necesidades de cada uno de los bandos en conflicto.

A final de cuentas, el desgaste de una confrontación en la que a través de conflictos regionales se fue definiendo al bloque ganador, también permitió la evolución del pensamiento político y económico de lo que habría de suscitarse tras la caída de la Unión Soviética, pues la propia confrontación permitió diferenciar la importancia de los valores que se estaban enarbolando como modelo para el Estado del siglo XXI. En esa otra lucha que se presentó, la democracia, las libertades humanas y el libre mercado, fueron los influjos mediante los cuales el liderazgo soviético se fue minando en su zona de influencia hasta su desaparición del escenario internacional.

Desde ese momento a la fecha, el sistema internacional tuvo un drástico ajuste, todavía en proceso, pues la globalización definió como uno de sus ejes rectores que todas las Naciones y Estados del mundo debían someterse a la voluntad del escrutinio de elecciones libres y equitativas en la formación de gobiernos nacionales, como de igual manera, las libertades humanas a través del principio elemental de los Derechos Humanos han tomado un fortalecimiento significativo en la valoración de una mejor justicia social para mujeres, niñas, hombres y niños; y por último se encuentra una pieza sui generis, el libre mercado, que a través de las empresas globales tiene su fortaleza el sistema internacional actual, pero en ello, es de destacar, la importancia de las corredurías como Fitchs, Moody´s, y Standard & Poor´s, estas instituciones de origen británico (la primera) y estadounidense (la dos últimas) se han convertido en referente obligado en la evaluación de diversas capacidades de los Estados-nacionales, como por ejemplo su certidumbre para hacer negocios, su magnitud en materia de infraestructura, su perspectiva de desarrollo nacional, pero una especialmente interesante, la de certidumbre para ser parte del proceso de globalización en el que actualmente convivimos y  que no afecte a la movilidad del capital con el cual hoy se rigen los procesos financieros globales y el propio desarrollo de los Estados.

Es decir, hemos pasado de una aplicación de la geopolítica clásica en donde el reto es la imposición ideológica doctrinal, a una en donde la competencia está cifrada en la capacidad misma del Estado por implementar mejores condicionantes para el desarrollo del libre mercado, luego entonces, lo que se ha impuesto con una sutileza en cada sociedad y nación, es un modelo geoeconómico con el cual el Estado debe de saber convivir y sacarle el máximo de las ventajas posibles, pues la competencia ya no es solo por quién tiene la mejor aplicación de la democracia en su sistema de vida política o el ejercicio de las libertades humanas para una mejor convivencia al interior y exterior de las sociedades. A partir de la actividad diaria de estas corredurías, es que a la fecha, instancias cómo el Foro de Davos, Euroasian Group, The Economist, sin dejar de lado a diversas instituciones bancarias como Citi Group, son ya un referente del análisis estratégico del rendimiento de las naciones en estos procesos del libre mercado global y cuyas investigaciones marcan las tendencias y prospectivas de cuales son las diversas amenazas y riesgos que pueden aquejar al sistema internacional y que pongan el riesgo el equilibrio macroeconómico en el cual está sustentado el estilo de vida actual de la mayoría de las sociedades.

El siglo XX con su confrontación ideológica ha quedado de lado, ofreciendo una diversidad de enseñanzas de cómo hacer que el Estado asuma su responsabilidad, pero una muy importante, es que se debe entender que las instituciones sobre las cuales está sustentada la nación están evolucionando en aras de una mejor calidad de vida, es indudable que la inequidad, corrupción y pobreza son todavía elementos que deben de irse controlando para beneficio de la humanidad y es responsabilidad de los gobiernos y de organismos internacionales consolidar formas y acciones que vayan en ese sentido.  Luego entonces, los actos ideologizados de las conferencias mañaneras parecieran ya no solo una añoranza por el pasado, son mas bien, advertencia  de la imposición de una visión retrograda que pone a México fuera de la realidad del siglo XXI.