El desarrollo del intelecto, el avance de la ciencia y la aplicación de este avance en la vida cotidiana, son factores que siempre deberán ser bien valorados en toda sociedad que se precie de “moderna”.

Desafortunadamente, desde finales del siglo XIX y por influjo de la ideología socialista, la educación comenzó a considerarse como un “derecho” y el gobierno comenzó a verse como un proveedor de servicios educativos. La educación como “derecho social” entró, por infortunio, en nuestra Constitución de 1917.

¡Craso error! Porque una consideración de tal naturaleza nos ha llevado a lo que, entre otras cosas, hoy padecemos: a) un sistema de educación pública muy deficiente que, en su nivel básico, sirve más como guardería que como espacio de aprendizaje; b) un sistema de educación superior masificado y obsoleto cada vez más asociado con el desempleo, el subempleo o los bajos salarios en el mercado de las profesiones; y c) un ejército de burócratas de la educación (administrativos y docentes) que resultan una pesada carga para el erario público.

Para colmo de males, tenemos en la Presidencia a un campeón de la demagogia: Andrés Manuel López Obrador. Se trata de un granuja que sabe “convencer” fácilmente a la gente incauta a través de dádivas parasitarias y clientelares. Así lo hizo el pasado martes 12 de febrero, cuando dio inicio a otro de los programas irresponsables de la actual gestión: Jóvenes Escribiendo el Futuro, programa a través del cual el gobierno pretende entregar 300 mil becas universitarias, de 2 mil 400 pesos mensuales cada una.

Con estas medidas, la educación y las becas pierden todo sentido. Ante todo, la educación es un bien económico que debe redituar beneficios personales y familiares y, de rebote, sociales. Y, ante todo, las becas deben ser subsidios a los estudiantes que, teniendo probada capacidad intelectual, no cuentan con los recursos para pagar su educación.

La masificación de la educación superior y el otorgamiento de becas sin ton ni son sólo vulgarizan y demeritan la formación universitaria: expelen profesionistas mediocres que, además, creen que todo lo merecen sólo por existir… ¡lo peor que puede hacer una sociedad moderna es justamente lo que está haciendo López Obrador!

¿Ahora se explican por qué existe tanto joven parásito en nuestra sociedad? ¡Sí, de ésos que AMLO también quiere becar para que “aprendan a trabajar”!

La basura demagógica y gandul de López Obrador está echando a perder dos de los grandes valores de la sociedad moderna: el mérito y el esfuerzo individuales.

Parece una obviedad, y lo es, pero nuestros “tiempos canallas” nos obligan a recordar que sólo lo de veras valioso se valora.

Si la gente pensara que la educación es, ante todo, un bien económico, todo desperdicio de recursos quedaría proscrito.

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