Otra mentira del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y ahora se trata de uno de los secretos familiares mejor guardados.

Nos referimos al rancho familiar, que López Obrador siempre dijo que había sido una herencia y que, por esa misma razón, lo heredó a sus hijos.

Sea como líder político y social, sea como jefe de un partido político o como aspirante presidencial, Obrador siempre defendió la supuesta herencia de un rancho en Chiapas, motejado como “La Chingada”, que lo hace ver como todo un potentado, lo que contrasta con la medianía juarista que pregona.

Pero resulta que no, que López Obrador engañó a todos con la verdad; con la supuesta honestidad valiente.

Y es que el rancho “La Chingada” lo compró cuando aún no era el poderoso líder que luego fue.

¿Por qué el engaño? ¿Por qué decir que la propiedad fastuosa y millonaria era una herencia, cuando fue una compra? ¿De dónde obtuvo López Obrador los millones de pesos que cuesta una propiedad como esa?

Ya sabemos que el presidente mexicano miente por sistema; sabemos que es un mitómano confeso.

Y sin duda pronto conoceremos la mentira que inventará el presidente para justificar que el rancho “La Chingada” no fue una herencia familiar sino una compra, que tiene todas las características de “una transa”.

Lo simpático del tema es que la revelación fue posible luego que el propio AMLO se empeñó en abrir todos los archivos del Cisen –de seguridad nacional–, que ponen al descubierto los secretos de políticos y líderes sociales.

¿Y qué creen?

Que una vez que empezó a ser conocida la información, los periodistas se metieron “a la carnita” de los datos y qué mejor que el pasado del presidente Obrador.

Pero no, los sabuesos de los medios no sólo encontraron la mentira de que “La Chingada” no es una herencia sino una compra del López Obrador.

Encontraron cosas peores.

Por ejemplo, la confirmación de que –según el Estado mexicano–, López Obrador no sólo es un mentiroso sino un político que suele traicionar sus principios, a sus aliados y hasta a sus más cercanos.

Según los datos desclasificados, Obrador perteneció al Partido Comunista, versión desmentida por el mismo presidente en una reciente mañanera. Ni modo que iba a reconocer esa tacha negra de su pasado.

Lo que no puede negar es la mentira sobre el rancho “La Chingada”.

Por eso, y en un intento por desviar la atención, también acusó a la familia Calderón de haber adquirido el rancho de un ex gobernador.

Sin embargo, lo que más exhibe la cara negra de López Obrador es su pulsión por la traición. ¿Es o no un traidor? Vamos por partes.

Todos saben que López Obrador perteneció al PRI y que traicionó a ese partido cuando no lo hicieron candidato a gobernador de Tabasco.

Todos saben que López Obrador traicionó a Heberto Castillo y que se alió a Ernesto Zedillo para apoderarse del PRD y de la candidatura al GDF en los previos al año 2000.

Todos saben que su padre político se llama Cuauhtémoc Cárdenas y que, en el año 2000, cometió parricidio político y traicionó a Cárdenas, para quedarse con el PRD y con la candidatura presidencial de 2006.

Todos saben que traicionó a Los Chuchos y a Rosario Robles, para tener el control total del PRD y para conseguir la candidatura presidencial de 2012.

Todos saben que traicionó al PRD y que luego de llevarse a buena parte de los liderazgos y de saquear al partido, ordenó destruir al partido que lo vio nacer como aspirante presidencial.

La historia de traiciones de Obrador es larga y son muchos los que tienen trazos de esa historia por contar.

Lo simpático es que al abrir los secretos del Estado, López abrió una caja de pandora que también lo exhibe a él, no sólo como mentiroso y transa, sino como traidor.

Se los dije.