La frase se convirtió en una suerte de grito de guerra: “Puede ser legal, pero es inmoral”.

El estribillo lo repetían desde el eterno aspirante presidencial, Andrés Manuel López Obrador, pasando por sus aplaudidores mediáticos, hasta el más torpe de sus fanáticos.

Era una dedicatoria al entonces presidente Peña, al que hicieron blanco de feroces y babeantes persecuciones mediáticas porque –decían–, pretende la inmoral imposición “de un fiscal carnal”, de un “ministro carnal a la Corte”, de un consejeros electorales “a modo” de cualquier posición que molestara a los fanáticos lopistas.

 A su vez, en tiempos de Felipe Calderón “los impolutos” del PRD “Obradorista” –vale recordar que el PRD era propiedad de AMLO–, desarrollaron una variante de la consigna antes citada para cuestionar al segundo presidente panista con el estribillo de que cualquier iniciativa de su gobierno era “ilegal e inmoral”.

A Calderón, como saben, no lo bajaban de espurio y presidente ilegal ya que según Obrador, “se robó la presidencia”.

Sin embargo, el tiempo –siempre inexorable–, colocó al presidente Obrador, a sus fanáticos feligreses y a sus aplaudidores del lado de la ilegalidad y la inmoralidad.

         ¿Por qué…?

Casi nada. Porque hoy el presidente Obrador incurre en idénticas ilegalidades e inmoralidades que las supuestas ilegalidades e inmoralidades que por décadas cuestionó a los ex presidente Calderón y Peña.

Pero si quieren verlo desde el otro extremo, resulta que AMLO es hoy igual de inmoral que Peña e igual de ilegal que Calderón.

         ¿Lo dudan?

 Vamos a una primera aproximación; Obrador impuso de manera inmoral e ilegal a más de uno de los ministros a la Corte; impuso de manera inmoral al titular de la Fiscalía General de la República; tiró de manera inmoral a la presidenta del Tribunal Electoral; impuso de manera tramposa, ilegal e inmoral a los consejeros de la CRE –verdaderos papanatas–, y por último impuso de manera inmoral a la nueva ministra de la Corte.

         ¿Aún lo dudan…?

 Vamos por partes. ¿Saben quién es Yasmín Esquivel? Les platico.

Primero debemos revisar la relación de Obrador con el ingeniero y contratista brasileño José María Riobóo y su esposa, la magistrada Yasmín Esquivel Mossa.

 La abogada se ha visto envuelto en una polémica por su relación de amistad y complicidad con la familia presidencial. Eso la inhabilitaba como  ministra de la Suprema Corte.

Lo que pocos saben es que se le acusó de usar sus influencias para mandar a prisión a Antonio Urbina y Coral Rojas; padres de una familia de origen venezolano ¿La razón?  Una demanda al colegio Westhill (propiedad de José Maria Riobóo) por daño moral y psicológico.

Resulta que la demanda fue interpuesta por una serie de irregularidades que iban desde el pago de colegiaturas (15,000 pesos mensuales) por una inscripción que nunca fue realizada de manera formal; pasando por las boletas de calificación apócrifas hasta llegar a amenazas de muerte.

Pocos saven que el matrimonio Riobóo-Esquivel forma parte del consejo administrativo del colegio Westhill; Riobóo como presidente y Esquivel como miembro de dicho consejo.

Otro escándalo es la apropiación de más de 4 mil metros de terreno de la sección Apalaches 525 del bosque de Chapultepec. Otra de las partes del predio pertenece a la familia Servitje en copropiedad con inmobiliaria Trepi.

Con la conversión de este terreno público a privado, el colegio Westhill estrenó canchas de basquetbol, fútbol y un par de edificaciones nuevas de dos pisos. Para lograr que los alumnos de este prestigiado colegio estrenaran estas nuevas instalaciones fue necesario que arrasaran a diestra y siniestra con todos los árboles de la zona.

Cuando ocurrieron todas esas irregularidades, Yasmín estaba ocupando el cargo de presidenta del Tribunal de lo Contencioso y Administrativo, del GDF. Entonces, Miguel Ángel Mancera fue criticado tras la ratificación de ésta como presidenta del tribunal.

Hasta aquí parte de la historia de la hoy ministra de la Suprema Corte. En otra entrega más de los escándalos que persiguen a la “ministra carnal” de AMLO.

Y, podrán decir misa, pero López Obrador es hoy igual de inmoral que Peña e igual de ilegal que Calderón. ¿Es el cambio por el que votaron?

Se los dije.