México. Durante su conferencia matutina, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció que el Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) atenderá a los niños migrantes que lleguen a territorio nacional.

Aseguró «Hoy en la mañana estuvo la directora del DIF en la reunión, y se va a dedicar a atender a los niños migrantes, esa es la instrucción que han recibido tanto en la frontera norte como en el sur, y si es necesario los abrazamos, los protegemos y los hacemos mexicanos, el humanismo está por encima de la frontera».

Sin embargo, la declaración del presidente no puede ser tomada en serio, pues violaría los estatutos constitucionales sobre el otorgamiento de la nacionalidad mexicana a extranjeros.

De acuerdo con el artículo 30, apartado B de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la nacionalidad se da por medio de una carta otorgada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y está sujeta a los siguientes requisitos

  • Ser mayor de edad y en uso de sus derechos civiles.
  • Presentar los documentos requeridos, es decir el formato DNN-3, constancia de  residente temporal, acta de nacimiento extranjera, pasaporte, entre otros.
  • Hablar español, conocer la historia y cultura nacional.
  • Comprobantes de pago de los documentos solicitados, cuyo costo total asciende a 7 mil 770 pesos.

Otra forma de obtener la nacionalidad mexicana es contraer matrimonio con alguna persona de origen mexicano, que tenga su domicilio en territorio nacional.

Desde el primer requisito enunciado por la Constitución, se hace evidente que no es posible «hacer mexicanos» a los niños migrantes, pues aún no alcanzan la mayoría de edad.

Loable acción la del presidente de querer cobijar a los niños migrantes, pero en el terreno práctico queda muy lejos su factibilidad.

VR