Hay decisiones buenas y otras muy equivocadas. La vida un reflejo de ellas. No queda más aplaudir las acertadas y aceptar los errores y malas decisiones para poder avanzar. Negar los errores es como meter la basura debajo de la alfombra, quizá sean menos visibles pero están ahí y tarde o temprano tendremos que lidiar con ellos. ¿Cómo se toma una buena decisión? Siendo honestos con nosotros mismos, nuestras limitaciones y virtudes, estudiando todas las alternativas a fondo y sin prejuicios.  Evidentemente a mayor complejidad de un problema, las decisiones para resolverlo deben ser más estudiadas y la información debe ser revisada hasta el último detalle.

La primera piedra de un aeropuerto, es un acontecimiento importante. Después de todo es una obra de infraestructura de alto costo y largo plazo. Miren el orgullo con los que Singapur, Turquía o China presumen los suyos. Fuente de empleo y carta de presentación, un aeropuerto es mucho más que un lugar donde aterrizan aviones. El lunes pasado, se hizo una ceremonia para poner la primera piedra del Aeropuerto Felipe Ángeles de Santa Lucía. Fue un acto “simbólico” ya que todavía no están listos todos los estudios necesarios. Perdón pero la idea de iniciar una obra millonaria, sin tener toda la información requerida en la mano, me rebasa.

Las explicaciones por parte del gobierno sobre los motivos de la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, son cada día más enredadas y absurdas. Mucho se ha criticado la corrupción, pero lo cierto es que no es necesario cancelar una obra con más del 30 por ciento de avance por corrupción, simplemente hay que castigar a los corruptos; situación que, hasta el momento, no ha sucedido. Texcoco cuenta con el aval de las principales asociaciones en aeronáutica, certificaciones ambientales, años de estudios de subsuelo.  Tan mala era la decisión de cancelar el Aeropuerto de Texcoco, que para justificarla, se decidió hacer una “consulta” a modo, misma que generó más desconfianza al no cumplir con los requisitos legales. Mas allá de la inexistente legalidad, creo que para decidir entre un proyecto y otro lo ético era tener todos los estudios de ambos para poder elegir con certeza en costo y viabilidad. No fue así.

Por otra parte, la opción de Santa Lucía cada vez presenta más obstáculos. No sólo “apareció” un cerro que no se había tomado en cuenta, sino que de acuerdo con una nota publicada en Excelsior, en el Cerro de Paula, cercano a las pistas del mencionado aeropuerto, el Instituto Nacional de Antropología e Historia ha documentado 33 sitios de las culturas teotihuacana, tolteca y mexica. Estos vestigios, asentados sobre 736 mil 714 metros cuadrados, obligarán a replantear el proyecto del aeropuerto General Felipe Ángeles. La combinación de los tres aeropuertos que conformarán el Sistema Metropolitano de Aeropuertos, además de generar problemas logísticos a los usuarios, impone mayores gastos a las empresas. Aeroméxico no trabajará en el Aeropuerto de Santa Lucía ya que para su operación, requiere tener todos sus aviones en el mismo lugar.  Los habitantes de la zona del aeropuerto, tampoco están contentos con su construcción y realizan protestas ante el temor del desabasto de agua.

El poner una primera piedra “simbólica” en una obra de infraestructura más que un triste presagio, es un indicador de problemas serios. ¿Cómo iniciar algo sin todos los estudios en la mano y máxime cuando es un gasto millonario para todos los mexicanos? ¿Por qué no esperar a tener certeza de su costo y viabilidad? Sin información completa y veraz es imposible tomar una buena decisión. Como todos sabemos, y más claro deberían tenerlo los líderes:aferrarnos a un error, es un gran error.  

Buen miércoles a todos.

@FernandaT