Desde el pasado primero de diciembre de 2018 hasta esta fecha, han pasado más de 100 días del ejercicio de gobierno de la presente Administración Federal, sin tomar en cuenta el periodo de la transición, cuando el candidato electo, después presidente electo, definió la hoja de ruta de cual sería el estilo personal de su mandato así como sus prioridades y objetivos que le darían vigencia a su Presidencia.

En todo este proceso se estableció que el mandato estaría definido hacía al combate a la corrupción y hacer de la atención social, la pieza clave con la cual se establecería el Eje Rector con el que se definiría la política pública del Estado mexicano, sin embargo, dentro de estas prioridades pareciera que no quedó definida la actuación de la Política Exterior con la cual se definiría a México frente al concierto de naciones.

Sin embargo, queda recordar que el propio Ejecutivo Federal dejo en claro su postura, primero al establecer que la prioridad inmediata de su gobierno era el NO viajar al extranjero dada su preocupación por atender las diversas situaciones derivadas de la corrupción y atender de manera casi personalizada, que los nuevos programas de atención social fueran puestos en práctica, esto por un lado, por el otro; frente a la cada vez más compleja situación en Venezuela se utilizó el argumento de que era menester la justa aplicación de los principios constitucionales que se encuentran en el artículo 89, fracción X, para retomar el rumbo del comportamiento de nuestra nación frente a las diversas amenazas y riesgos del escenario internacional.

Pero en este sentido, es importante considerar que desde la caída del bloque soviético a la fecha, las potencias han estableciendo que en el juego del poder, la interacción sobre diversos temas de la agenda global, es de vital prioridad para el crecimiento y desarrollo de las naciones como para el mantenimiento de la gobernanza internacional.  de ahí que, no es pertinente el No tener una presencia encabezada por el titular del Ejecutivo, en foros como: Davos, APEC, OCDE o atender la conflictividad que se vive en nuestra región con la debida eficacia y aplicación a causa de las coyunturas que se les impone a los Estados nacionales.

El Estado mexicano en años pasados, busco mantener una presencia internacional con la que se le diera fortaleza a la nación a través del pleno ejercicio de ser parte de los actores que deseaban dar certidumbre a la gobernabilidad mundial pero también a la certeza de que se estaban construyendo los mecanismos adecuados para la paz y la seguridad global.

En efecto, la Política Exterior no solo es un elemento para que una nación mantenga una sana vecindad y convivencia con el resto de la comunidad de Estados, la Política Exterior es para dar certeza a la propia existencia de la nación, de otorgarle certidumbre a una sociedad y proyectar sus intereses nacionales, de igual manera, es asimismo la expresión fundamental con la que el Estado hace valer sus principios de Independencia y de Soberanía.

Por tales causas, el mantener una actitud que puede ser considerada como aislacionista no coadyuva en nada al fortalecimiento de la nación, pues lo que hoy exige la convivencia internacional es estar presente en la definición de la agenda global y regional, ser parte de la propia globalización y mundialización con la cual los Estados deben de convivir.

Cien días están definiendo que el rol de México en el escenario internacional pareciera ser la opacidad, temas como la atención de los Derechos Humanos de los migrantes que son regresados a nuestro territorio desde EEUU, requieren de una mayor actuación no solo del Canciller, sino del propio Presidente de la República a causa de los impactos que esto tiene a la soberanía nacional, la presencia del Ejecutivo Federal en foros como Davos es requerida para dar la certidumbre de que su gobierno es uno que atiende los intereses de la nación ante los grandes consorcios económicos, las giras internacionales a países amigos o socios comerciales permiten la certitud de impulsar mejores negocios a favor del desarrollo de nuestro país, como atraer inversión para áreas estratégicas, sin soslayar que el Presidente encarna los anhelos y aspiraciones de los mexicanos de contar con una vida mejor y plena y que es en el plano internacional dónde se habrá de potencializar la fortaleza de México.

Finalmente, en estos cien días, la geopolítica mundial está asumiendo nuevos escenarios para la definición del Orden Mundial en donde los actores principales están apostando en escenarios como el BREXIT, la Nueva Ruta de la Seda,  la Inteligencia Artificial, fusiones de grandes corporativos, promoción del Libre Mercado y la aplicación de la Democracia y los Derechos Humanos. En este orden de ideas a cien días de gobierno, ¿Cuál es el escenario para actuar? ¿Con quién asumiremos alianzas geoestratégicas? ¿Cuál será el aporte de México ante la globalización?  La Política Exterior es proyección ideológica y doctrinal de un Estado, pero también de acciones pragmáticas para darle infalibilidad al existir de una nación, por lo tanto, ¿Dónde esta México en pleno siglo XXI?